Contexto Histórico

Contexto Histórico

El descubrimiento de América (1492) y la caída de Constantinopla (1453), marcan el inicio de la edad moderna.

En el siglo XVI el mundo se vuelve de golpe más grande: Colón concluye su cuarto y último viaje (1504), Vasco Núñez de Balboa descubre el Mar del Sur: el Océano Pacífico (1513), Hernán Cortés entra en Tenochtitlán (1519), Elcano termina la primera vuelta al mundo (1522) y Pizarro llega a Perú (1531).

El universo también se vuelve mayor cuando Copérnico publica “De Revolutionibus” (1543) explicándonos que no somos el centro del cosmos.

El arte alcanza la perfección técnica: Miguel Ángel esculpe El David (1504) y Leonardo pinta La Gioconda, el mismo año en que se comienza la construcción de San Pedro del Vaticano (1505).

Pero el mundo no sólo es más grande y más bonito, sino también más cruel: Las armas de fuego hacen su aparición en la batalla de Bicoca (1522), y la conquista de América supone la extensión de terribles epidemias.

España consolida y defiende su imperio con gloriosas victorias como la de Lepanto (1571) y amargas derrotas como el naufragio de la Armada Invencible (1588), con grandes ingresos procedentes de América e inacabables gastos en las campañas europeas. El Imperio Español logra frenar el auge del Imperio Otomano de Solimán el Magnífico, pero no mantiene Europa unida políticamente. Y sus enemigos europeos se adhieren a cismas religiosos que favorecen y manifiestan su independencia: el de Lutero, excomulgado en 1521, y de la Iglesia Anglicana de Enrique VIII en 1531.

En el censo de 1530 Castilla tiene 856.000 habitantes y el España unos 4.000.000. En el 1591 Castilla ha alcanzado 1.322.000 habitantes y España 6.500.000. Ávila tenía en 1572 sólo 3.000 habitantes siendo una de las 15 ciudades mayores de España, pero con una mayor importancia y peso en la política. La media de edad en el matrimonio era de 22 años para las mujeres y 25 para los hombres. La media de hijos por familia era de 4 y la mortalidad infantil del 50%. Si bien en las familias adineradas, donde la alimentación no era un problema, la mortalidad era menor. El 72% de la población se ocupaba y vivía en el campo, luchando por subsistir. En muchos años no podían ni guardar el trigo necesario para sembrar al año siguiente, y debían entonces recurrir a la alhóndiga, un depósito comunitario destinado a este fin.

Este siglo ve nacer el calendario Gregoriano (que toma su nombre del Papa Gregorio XIII) vigente en la actualidad. Que nos llevó en el año 1582 de la noche del 4 de Octubre, del anterior calendario Juliano, a la mañana del 15 de Octubre del nuevo calendario, precisamente en la última noche de  una Teresa de Ávila que muere con 67 años.

Teresa de Ávila no viaja en su vida grandes distancias como los conquistadores, pero si la escuchamos entenderemos que fue mucho más lejos que ellos. Tampoco pelea en batallas contra los indios, moros ni ingleses, pero nos describe una lucha interior aún más dura. Ni describe los movimientos de los planetas, pero sí nos transmite una sabiduría que está más allá del astro más lejano y que sólo es revelada a los sencillos. No rompe con la Iglesia, hace algo más difícil: llevarla a la práctica más radical y entregada, dentro de la más estricta obediencia.

Teresa nos descubre un “Castillo Interior”, lejos de cualquier ruta comercial, inexpugnable a cualquier arma de fuego y cuya puerta no abre ninguna ciencia humana.

La llave de este castillo es la oración humilde, amorosa y confiada. Y los tesoros que encierra este castillo dejan en nada la riqueza del oro de América, la belleza de las pinturas de Miguel Ángel, el poder de los Tercios españoles o la ciencia de los mejores astrónomos.